Se constituye en Barcelona la primera cooperativa estatal de telefonía móvil e internet, Eticom-Som Connexió

eticom2014El pasado 22 de marzo tuvo lugar en el Prat de Llobregat (Barcelona) la asamblea constituyente de Eticom-Som Connexió, una cooperativa de consumo sin ánimo de lucro, cuyo objetivo es crecer y consolidarse como proveedora de servicios de conexión a internet y de telefonía fija y móvil desde parámetros éticos, sociales y colaborativos; así como aglutinar una base social con la que avanzar “hacia la soberanía de las infraestructuras de las telecomunicaciones y promover un modelo económico basado en la justicia social, la sostenibilidad ambiental y la construcción comunitaria”. Se trata de la primera cooperativa a nivel estatal que busca penetrar en el mercado de las telecomunicaciones, y lo hace siguiendo el exitoso modelo de la cooperativa de energías renovables Som Energia, u otras iniciativas de economía social y solidaria como Fiare o Coop57.

La nueva cooperativa pretende darse de forma colectiva una alternativa de consumo también en este sector, tal y como ya ocurre en la energía, la banca, los seguros o la alimentación, entre otros. Surge de la necesidad de disponer de alternativas éticas y sociales de consumo en sectores estratégicos, que se han convertido en una necesidad vital para el desarrollo social de las personas y las colectividades.

La iniciativa cristaliza gracias a la confluencia de intereses de dos colectivos, hasta ahora independientes: Eticom (creada desde el laboratorio-incubadora de proyectos Gats de El Prat) y Som Connexió (plataforma surgida en Rubí). Un tuit fortuito, con menciones a ambas entidades, les descubrió sus similitudes. Y decidieron fusionarse.

Autonomía en la gestión, preservar derechos fundamentales

Los motivos que han originado la creación de esta cooperativa son diversos. En primer lugar, consideran que las telecomunicaciones juegan un papel crucial a la hora de ejercer derechos fundamentales y, por tanto, que es importante centrarse en alcanzar la autonomía en la gestión de las herramientas informáticas y telefónicas. Entre otros, señalan el derecho a la información, el derecho a aprender, a desarrollarse, el derecho a la participación activa y a la organización colectiva.

Del mismo modo, explican que es necesario reducir los impactos ambientales y sociales que genera el sector de las telecomunicaciones. Este impacto social está relacionado con el alto índice de quejas entre los usuarios o el alto grado de insatisfacción que generan las promociones fraudulentas, la mala calidad del servicio y el precio que cobran las operadoras en España, uno de los más altos de Europa.

Orientada al bien común

Som Connexió surge, en palabras de sus creadores, “orientada a los valores de la economía del bien común, como proyecto colectivo y de participación democrática que se organiza desde el territorio” y persigue que sus asociados puedan pagar “los costes reales del servicio que se necesita y que se usa”, mediante una política de responsabilidad en las retribuciones y las prioridades sociales de la cooperativa. Su premisa fundamental es ofrecer el servicio al mejor precio, “sin que por ello se produzcan injusticias en la cadena de valor”.

Actualmente están realizando una gira de presentaciones centrada fundamentalmente en Cataluña, aunque el proyecto tiene vocación estatal: ya tiene socios fundadores en Galicia, Euskadi o Madrid. La cooperativa reúne estos meses capital humano y capital económico. Se articula en comisiones de trabajo y territoriales, y para participar como socio fundador y como socio consumidor es necesario abonar la cuota mínima de participación de 100 euros.

Compartir pequeños riesgos para sociabilizar beneficios

Óscar Rando, socio impulsor del proyecto Eticom-Som Connexió, explica que su filosofía es “compartir pequeños riesgos -como estos 100 euros- para poder sociabilizar beneficios. Es decir, la suma de pequeños esfuerzos económicos puede crear grandes cosas”.

La cooperativa ofrecerá, a precios de mercado, conexión a internet y fijo, así como telefonía móvil a través del arrendamiento de las infraestructuras de Orange. “Crear nuestra propia infraestructura para móviles no es viable económicamente, pero tampoco creemos que sea ético desde un punto de vista ecológico, paisajístico y de sostenibilidad. No queremos poner más antenas en la naturaleza, existiendo una red como la que existe. Es más, uno de nuestros retos es reivindicar una red pública, como existe en Reino Unido. De hecho, las infraestructuras telefónicas en España han sido pagadas con dinero público por Telefónica y ahora está en manos privadas”, denuncia Rando.

Un primer reto de 450.000 euros

En una primera fase, hasta alcanzar los 450.000 euros de presupuesto inicial que precisan para cubrir los costes de infraestructuras, el servicio lo proveerá una PYME que se ha convertido en socio tecnológico del proyecto. El colectivo aspira a largo plazo a unir también personas de fuera del Estado español: “crear una red cooperativa europea. Así podríamos luchar también contra los abusos de las compañías en servicios como el roaming”.

Som connexió se une así a las cada vez mayores y mejor preparadas iniciativas que surgen de la sociedad civil altamente formada, y que van más allá de proveerse de un servicio y satisfacer una necesidad, para constituirse también en plataforma de cambio social en beneficio de la justicia, la democracia y el bienestar.

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