El día en que seguí el consejo de Mafalda y me bajé del mundo

Mirando las estrellas, perfectos lunares sobre el rostro del cielo, Mafalda se preguntaba: ¿por qué habiendo mundos más evolucionados yo tenía que nacer en éste? Hace poco me tropecé con un titular que me recordó la duda de Mafalda, decía: “con tres días de paz en el mundo se podría proporcionar una educación primaria básica para todos los niños de países de bajos ingresos”. Lo declaró Renato Opertti, coordinador del programa de Construcción de Capacidades Curriculares de la ONU. Sí, es cierto, educamos al mundo con tres días sin ejercitar el fructuoso negocio de la guerra.

De nuevo recordé a Mafalda: “Hoy entré al mundo por la puerta trasera. Ese día, como Mafalda, había entrado el mundo por la puerta de atrás. Entonces pensé que el mundo, que este mundo que tenemos, el único que conocemos, es un lugar extraño: sólo el presupuesto de la fuerza aérea estadounidense es mayor que todos los presupuestos en educación de todo el Tercer Mundo, por ejemplo. Este mundo es raro, volví a pensar, raro e injusto, ¿ o acaso es justo un mundo donde muere un niño cada seis segundos a manos de la desnutrición, mientras se gasta en armas un millón de dólares por minuto?  

Otra frase de Mafalda me interrumpió la caminata: “paren al mundo, que me quiero bajar”, había dicho. Y eso hice: me bajé del mundo, me fui, dejé que siguiera funcionando, pero sin mí, por lo menos esa tarde de caminar y recordar datos y cosas raras. Ya afuera, seguí pensando que el mundo es un lugar extraño. Recordé, por ejemplo, una conferencia de Ignacio Ramonet, donde exponía que un tercio de la humanidad, que habita este mundo tan rarito, vive con menos de un dólar al día. Y mientras sobrevive aquel tercio de la humanidad, una vaca europea recibe 4 dólares de subvención diaria. ¡Hemos creado una civilización en que a los gobiernos les importa más una vaca que un ser humano!, con todo mis respeto a la vacas, que no tienen culpa. Ni Al Capone podría haber soñado con un crimen tan organizado.
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Clase política: cuando el guardián ensancha la brecha

ricosypobresDaniel Montero – periodista

Ocho de cada diez personas piensan que en España, las leyes están hechas para
proteger a los poderosos. El dato –reflejado en el informe de Oxfam ‘Gobernar
para las élites’ – es tan poco edificante como descriptivo. Por un lado, refleja la
imagen que 37 millones de españoles tienen de las leyes que rigen su
convivencia; un sistema viciado donde unos pocos se enriquecen a costa de
todos. Y por otro, señala una lectura todavía más peligrosa. La clase política
española, esa amalgama de 80.000 representantes sufragada con dinero público,
ha dejado su papel como protector de los más débiles para garantizar el
enriquecimiento de aquellos que, cada vez, son más ricos.
El documento elaborado por Oxfam habla de una percepción. Un sentir ciudadano
que no surge de la nada. Se respalda una y otra vez con un abanico de datos.
Según los Técnicos de Hacienda del Estado,10 la crisis ha disparado en España la
brecha entre ricos y pobres. El 20% de los contribuyentes más ricos acapara el
44% de todos los ingresos declarados. En el otro extremo, el 20% de los más
pobres recibe solo el 6,6% del dinero que se mueve en el país. Según la misma
fuente, desde 2007, más de dos millones de personas en España han pasado a
vivir por debajo del umbral de la pobreza mientras los millonarios españoles han
crecido un 13%. El empresario Amancio Ortega, dueño del imperio Inditex,
encabeza la lista de los más ricos del país con un patrimonio estimado de 43.000
millones de euros. Según la revista Forbes, el industrial gallego es el hombre que
más aumentó su fortuna en 2012 en todo el planeta, con unas ganancias de
16.818 millones de euros.11 Sigue leyendo

Los 85 más ricos del mundo tienen tanto dinero como los 3.500 millones más pobres, según un informe de Oxfam

pais modernoLas 85 personas más ricas del mundo tienen tanto dinero como 3.500 millones de los más pobres del planeta, la mitad de la población de la tierra. Esto es según el último informe de Oxfam sobre los riesgos de la creciente brecha entre los muy ricos y los pobres.

El informe, titulado “Trabajando para los pocos”, fue publicado el lunes, y fue compilado por Oxfam, una organización internacional que busca soluciones contra la pobreza y la injusticia.

El documento se concentra en la dimensión de la desigualdad económica global causada por la creciente riqueza de los más ricos que plantea la amenaza al “progreso humano”.

Un total de 210 personas llegaron a poseer cada unoa más de 1.000 millones de dólares el año pasado, sumándose a los existentes 1.426 que ya los poseen con un patrimonio neto conjunto de 5.400 billones (millones de millones) de dólares.

“En lugar de progresar juntos, la gente es separada cada vez más por el poder económico y político, aumentando inevitablemente las tensiones sociales y aumentando el riesgo de crisis social”, señaló el informe. Sigue leyendo

La libertad de todos amenazada por la gran riqueza de 2.170

pocosricosDaniel Raventós – es Profesor de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, miembro del Comité de Redacción de SinPermiso y presidente de la Red Renta Básica

No ha habido ningún autor mínimamente serio que haya sido un defensor de lo que para simplificar podríamos llamar igualdad total. Si “igualdad total” son palabras con algún sentido preciso. Efectivamente, somos muy diferentes. Unas personas son jóvenes y otras casi centenarias, unas gozan de buena salud y otras la tienen muy precaria, unas son muy inteligentes y otras no tanto, unas prefieren la televisión a todas horas y otras lecturas de biología evolutiva, a unas les chifla leer prensa deportiva y a otras estudiar a Aristóteles, unas desean escalar montañas y otras atiborrarse de pornografía o de discursos papales, etc. Constatar estas evidencias resultaría innecesario si no fuera porque en ocasiones estas grandes diversidades en las preferencias y en la constitución natural se utilizan para intentar defender situaciones sociales que no son producto de desigualdades más o menos neutras sino completamente inicuas. Hay desigualdades que no afectan a la libertad de la mayoría, pero hay otras que la comprometen cuando no la impiden. Sigue leyendo